Es el momento

«Es el momento en el que vivimos aunque no lo hayamos elegido, nuestra realidad presente, la que emerge hoy día con más fuerza que nunca. No les hablo del Coronavirus, les hablo de nuestra conciencia.»

En estos días de confinamiento y más ahora que se ha prolongado el Estado de Alarma dos semanas más, se están produciendo situaciones de todo tipo, muchas de ellas esperadas ante un hecho tan insólito como un encierro colectivo de estas características y otras no tanto que visibilizan algunas de nuestras miserias. Sin duda asistimos a un momento único de nuestra historia reciente en el que se están poniendo a prueba la capacidad global de los humanos de responder ante una crisis imprevista y de magnitudes aún desconocidas. 

Aunque Huntington hace casi 30 años, en su famosa publicación «El Choque de las Civilizaciones» ya nos avisara de algunos de los catastróficos escenarios posibles para el nuevo milenio y aunque cada cierto tiempo surgen brotes de nuevos virus, como ocurrió con el MERS, el Sars o la gripe aviar, lo cierto es que pocos vieron llegar el riesgo que se cernía sobre toda la humanidad, tan sólo hace unos meses atrás.  Curiosamente quien sí nos habló sobre el riesgo inminente de una pandemia fue Bill Gates en el año 2015 y también la RTI, que publicó ese mismo año una noticia en la que informaba sobre el conflicto entre EEUU y China a razón de un laboratorio de Wuhan donde al parecer se estaba avanzando en la experimentación de un virus que podría ser potencialmente muy dañino para los seres humanos. También parece que vaticinó algo Dean Koontz cuando en 1981 publicó el libro «Los ojos de la oscuridad», que contiene unas similitudes con la actual pandemia, que por momentos parece casi el guión de la crónica de una pandemia anunciada.

Hablando en términos de boxeo, el primer derechazo, como púgil inexperto en estas lides, lo hemos recibido nosotros antes siquiera de saber por dónde nos venía. Sin embargo parece que ya hemos digerido parte del golpe  y vamos asumiendo que esto no va a ser algo puntual, que tendrá una duración prolongada en el tiempo y que las medidas tomadas son más que necesarias para combatir esta pandemia. La estrategia es claramente reducir lo máximo posible la cadena de contagios, por lo menos hasta el punto que las personas contagiadas puedan ser debidamente atendidas por un sistema sanitario gracias al cual se ha establecido una barrera de contención del virus  pero que actualmente se encuentra colapsado. Sin duda nuestros sanitarios se merecen el mayor de los aplausos. 

Es una dura batalla contra un enemigo casi invisible pero mi percepción es que lo estamos consiguiendo, gracias también a todos los que formamos la gran familia de ciudadanos europeos y a los españoles de hoy en particular, que somos personas que nos consideramos afortunados por disfrutar de una sociedad del bienestar, con una serie de derechos y libertades y una calidad de vida tan alta. En estos días los ciudadanos europeos hemos dado buen ejemplo, nos hemos quedado en casa, nos hemos confinado y estamos cumpliendo debidamente las órdenes impuestas y por todo ello y por nuestra contribución en esta batalla nos merecemos también, especialmente los más pequeños,  un fuertísimo aplauso. 

No podemos decir lo mismo de algunos políticos del norte de Europa, como Holanda, Alemania que están quedando retratados en esta crisis. Tengo por seguro que la UE ya no será lo mismo después de esta pandemia y del mangoneo de material sanitario que Alemania o Francia nos han hecho a los llamados ya países del sur. En años venideros España debe mirar más al mediterráneo y con un especial cariño a África y a Latinoamerica. 

Con respecto a los motivos de esta pandemia se ha hablado y escrito todo tipo de teorías, posibilidades y escenarios posibles pero en mi foro interno no he descartado aún ninguna hipótesis pues por ahora he preferido contribuir con mis opiniones en la idea generalizada de que el bien común debe estar por encima del interés particular. Aunque si hablamos de hipótesis hay tres premisas incontestables que están ocurriendo: Hay un virus que ha generado una pandemia, están falleciendo un elevado número de personas en muy poco tiempo y actualmente no hay vacuna ni cura. 

Es muy duro y triste  que hayan muerto en los peores días en España hasta casi 900 personas, abuelos, padres, hermanos, tíos que todavía les quedaba por disfrutar de la vida con sus nietos, con sus hijos y con sus familiares, que además no pueden velarlos ni acompañarles en sus últimos momentos, es algo tremendo. Por eso estamos en plena batalla de una guerra que nos trasciende  y que lo «poco» que podemos hacer es como colectividad, como grupo, como la suma de la lucha que hacemos cada uno a título individual. Es una cuestión de solidaridad y responsabilidad. 

Lo de quedarnos en casa, que se alargará más tiempo, tiene para mucho debate pero está claro que se quiere dosificar un sistema sanitario que ya está colapsado en algunas CCAA. En todo caso algunos expertos señalan que es muy probable que nos vayamos a contagiar paulatinamente casi toda la población. Cuanto más tarde mejor, pero el contagio parece que es casi inevitable e incluso necesario para conseguir una inmunidad grupal según señalan algunos expertos como Javier Yañez. Así las cosas lo mejor quizá sea hacer como dice el bueno de Pedro Burruezo y otros muchos ecologistas, preparar nuestro cuerpo para un posible impacto. Es necesario mantener una buena alimentación, principalmente alcalina, con extra de vitamina c, hábitos saludables, hacer deporte, descansar y practicar la espiritualidad para ir adecuando nuestra conciencia hacia una nueva realidad, pues ya nada será como antes, en nuestras manos está que sea mejor, insha Allah, si Dios quiere.

En cuanto a los motivos que han producido esta pandemia, a quien puede beneficiar y quien puede salir peor parado, ya me extenderé en próximos artículos en todo tipo de teorías, incluso conspiranoicas, pues desde que existe el ser humano, existe el bien y el mal y desde luego hay intereses ocultos que están dispuestos a que todo cambie, para que todo siga igual. De hecho recordé, documentandome para este artículo, una lectura que hice sobre la globalización en la que hablaba sobre el interés de resetear el sistema económico, de monitorear a toda la población y de establecer un gobierno global que dirigiera el mundo. Pero resumiendo de todo lo leído, algunas  cosas disparatadas y otras muy acertadas, me centraría en tres opciones posibles:

1- Un accidente científico. El creciente deseo de investigar y experimentar en ámbitos tan arriesgados como la genética, la reproducción y la cura de enfermedades a traído consigo también una mayor exposición a riesgos que no están debidamente identificados y contra los que científicos e investigadores no tienen procedimientos ni herramientas para protegerse ni evitar desastres como la actual pandemia.  Se podría decir que se les ha ido de las manos y ahora hay que hacer lo que sea necesario para solucionarlo.

2-  Un paso más hacia un nuevo orden mundial.  El principio de una estrategia bien diseñada para cambiar el status quo mundial y la forma en la que vivimos, por ejemplo monitorizando todos nuestros movimientos. Pero ¿qué oscuro poder global sería capaz de iniciar una guerra biológica con la intención de reducir la población mundial o de adquirir o mantener una posición dominante en el nuevo escenario internacional?. 

3- Un aviso de la naturaleza. Una señal de alarma que pone de manifiesto que el estilo de vida actual no es sostenible para el medio ambiente ni para el ser humano. Algunos expertos también señalan que sistemas de «convivencia» entre humanos y animales salvajes en entornos como el mercado de Wuhan es una fuente constante de creación y trasmisión de nuevos virus. 

Yo personalmente aun no me he decantado por una tesis y estoy más en la idea de contribuir a que esto pase cuanto antes y de la mejor manera posible. Pero en mi foro interno aún no lo veo claro. En todo caso los que me conocéis ya sabéis que pienso en positivo así que, sea lo que sea, un accidente científico, una conspiración mundial o un aviso de la madre naturaleza, espero que todo esto acabe cuanto antes y con el menor número de víctimas posible pero que hayamos adquirido una mayor conciencia y aprendido algunas lecciones de humanidad, por ejemplo de la posición que ocupamos en el universo, de lo vulnerables que podemos llegar a ser o de la importancia de cuidar el planeta y ser más solidarios entre nosotros. 

En el momento¡

Autor: Hanif Escudero Uribe

Halal, la conciencia ecológica que emana del Corán

Hanif Escudero, del Instituto Halal, incide de nuevo en este artículo de opinión en las similitudes que tienen los términos Halal y Ecológico, ahora de una manera más espiritual y menos técnica.

En buena medida el sentido final del mensaje coránico y el de otras vías espirituales es la autorealización del ser humano y la preservación de la creación divina, por ello es obligado el florecimiento de una mayor conciencia ecológica en el seno de las comunidades islámicas españolas y europeas. El crecimiento de un estilo de vida halal, que responda a las necesidades actuales de las nuevas generaciones, también puede suponer un impulso en la transición ecológica de los países de mayoría musulmana.
En anteriores artículos en los cuales he venido abordando asuntos relacionados con esta temática me he centrado más en la parte técnica y en los procesos de producción y certificación de este tipo de productos y servicios. En el presente escrito, también motivado por la Huelga Mundial por el Clima, pretendo ser más reflexivo, aportando una serie de consideraciones que me parecen de interés para comprender lo próximos que en esencia se encuentran los conceptos Halal y Ecológico, hasta tal punto que podríamos decir que el término Halal representa en buena medida la conciencia ecológica a la que nos invita alcanzar el mensaje coránico y que establecen el mínimo con lo que nos deberíamos conformar los consumidores conscientes y activos que, desde una vivencia musulmana, respondemos a una ética global y real que, por ejemplo, coincide en buena medida con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

EL CUIDADO DE LA NATURALEZA, UNA TAREA DE TODOS  
El medio ambiente, la fauna, la flora y todos los recursos naturales que han sido creados en nuestro planeta y en el Universo son parte de la creación divina y un legado que estamos obligados a cuidar, mantener y preservar al margen de nuestra posición social, cultural o económica.
Los seres humanos, con indiferencia de nuestra práctica espiritual, seamos ateos, agnósticos, cristianos, musulmanes, budistas o no creamos en nada, tenemos la capacidad de distinguir el bien del mal, de saber aquello que es bueno para nosotros y nuestro entorno o aquello que es malo para nuestra salud y el medio ambiente. Los seres humanos tenemos conciencia y eso implica una irremediable responsabilidad a la hora de tomar decisiones que pueden afectar a uno mismo o a los demás.
Los musulmanes en concreto, como creyentes unitarios, que consideramos la unidad divina como un elemento fundamental de nuestra fe, no nos podemos poner de perfil en una cuestión de este tipo y tenemos que afrontar a nivel individual y colectivo una serie de medidas que favorezcan el cuidado del medio ambiente, que además nos harán sentir mejores creyentes y más próximos a Dios.

“Y, entonces, quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá;
y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá”.
Corán. 99:7-8

HOY POR NOSOTROS, MAÑANA POR NUESTROS HIJOS
Está muy bien pensar en verde, utilizar bolsas reutilizables cuando vamos a comprar al supermercado o no tirar toallitas al váter pero la conciencia ecológica que nos sugiere el Corán va mucho más allá de la responsabilidad individual, hasta llegar a aquello que cada uno de nosotros podemos hacer en correlación con la comunidad, la tribu o el grupo con el que convivimos.
No derrochar el agua, utilizar el vehículo únicamente cuando sea necesario, adquirir alimentos de proximidad o prevenir los incendios son acciones que podemos realizar sin excesivos esfuerzos y que aportan un gran valor al ecosistema local en el que nos movemos, pero si somos capaces de articular planes y medidas integrales y globales el impacto y la eficacia de las mismas será mucho mayor. Por eso entre otras cosas hay que tener un mensaje unánime y usar un lenguaje claro y entendible en el cual todos estemos de acuerdo.
En todo caso es significativo que buena parte de las movilizaciones y acciones que se están produciendo para luchar contra el cambio climático están participando estudiantes y movimientos juveniles de los cuales muchos son jóvenes musulmanes. La emergencia climática que vivimos hoy es nuestro presente pero también es el futuro de nuestros hijos por lo que este grito desesperado de los más pequeños cuidadores del planeta supone trascender la ecoansiedad, la econspiración y otras muchas barreras, para ser capaces de articular políticas reales y más efectivas ante este grave problema a nivel mundial.
Es evidente que la inteligencia humana es sensible a esta realidad en la que vivimos pero los diferentes aspectos culturales, la educación o el estrato social-económico en el que nos movemos son factores influyentes que limitan o amplían las posibilidades individuales y grupales que tenemos a la hora de hacer un uso responsable de los recursos naturales.

EL BUEN TRATO A LOS ANIMALES
De los 114 capítulos o surat que componen el Corán, varios de ellos tienen título de un animal: El ganado, la vaca, la abeja, la araña, las hormigas, el elefante, lo cual pone de relieve la importancia de la creación en todas sus manifestaciones, especialmente en el cuidado de otros seres vivos, como son los animales.
En contra de lo que se pueda pensar los musulmanes aman a los animales y tienen una cultura  de relación con los mismos. El caballo, el burro, los pájaros, el gato y otros muchos animales son usados como mascotas, como animales de compañía o como imprescindibles colaboradores en alguna tarea diaria o en el cuidado del hogar. Cualquiera que haya viajado a algún país de mayoría musulmana o que se haya movido entre las comunidades islámicas españolas habrá podido comprobar las palabras que acabo de suscribir.
Durante todo el mensaje coránico se nos recuerda que los animales son seres vivos que  forman parte de la creación y que  tienen sus derechos, exhortando a su cuidado, bienestar y protección, inclusive de aquellos cuya carne  está permitida para el consumo humano. De hecho el sacrificio de los mismos es un acto de conciencia máxima en el cual se acaba quitando la vida a un ser vivo para su aprovechamiento como un alimento puro y permitido.

NO VES que ante Al-lâh se postran cuantos [seres y cosas] hay en los cielos y cuantos hay en la tierra –el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles y los animales?
Corán 22:18

LO PERMITIDO ES LO BUENO
El término Halal se menciona en varias ocasiones en el Corán, haciendo referencia a aquellas cosas o conductas que son lícitas y están permitidas para el ser humano. En la mayoría de las ocasiones en las que se menciona el término Halal se menciona también el término Tayyib, que hace referencia a todo aquello que es bueno.
Esta continua vinculación entre lo permitido y lo bueno implica que la Divinidad ha dispuesto para los seres humanos aquello que es beneficioso para su salud  intentando con ello alejarnos de lo que es perjudicial o dañino.

Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os privéis de las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas pero no transgredáis los límites de lo correcto: en verdad, Dios no ama a los que transgreden los límites de lo correcto. Así pues, comed de las cosas buenas y lícitas que Dios os da como sustento, y sed conscientes de Dios, en quien creéis.
Corán 5:87-88)


El concepto Halal, al rebasar las connotaciones religiosas del término, se ha convertido en una estupenda oportunidad, no solo para los países europeos o americanos, sino también para muchos países de mayoría musulmana que necesitan de los estímulos necesarios para sensibilizar a los comercios y consumidores finales de la necesidad de avanzar hacia un estándar de calidad Halal que permita hacer una necesaria transición industrial y al mismo tiempo competir en el mercado global.

LA COSMOVISIÓN DEL SER HUMANO
El ser humano es un ser creado, parte de algo mayor, algo inabarcable y que intentamos comprender a través de los más bellos nombres de Dios que hacen referencia a atributos divinos: Al-lah,  Ar-rahman, Ar-rahim, As Sabur, etc. Desde una cosmovisión islámica el ser humano es una parte privilegiada de la creación que forma parte de un todo donde la Unidad y la Unicidad son indiscutibles, por lo que ninguna acción consciente está fuera de nuestra responsabilidad y nuestra distinguida posición en el universo, en esta tierra, es un legado que debemos cuidar y proteger.
Esta cosmovisión islámica sitúa al ser humano en una confrontación de la dualidad y en una lucha permanente entre el ego y todo lo demás, obligando a un continuo esfuerzo de purificar nuestra atención, conciencia y sobre todo  la intención de nuestras acciones. Por ello esta cosmovisión nos motiva hacia la práctica espiritual, al recuerdo de Dios como vía amorosa y pacificadora del corazón.
Y todo lo dicho anteriormente no hace más que reforzar el mensaje ecológico del Corán, un mensaje que nos invita a caminar hacia un estilo de vida Halal, una forma de vivir sencilla, sana y realista para el momento y lugar en el que nos encontramos.

“Porque Él es el Primero y el Último, lo Exterior y lo Interior.
Él aparece en Su unidad y se esconde en Su singularidad.
Él es el Primero por Su «perseidad».
Él es el Último por Su eterna permanencia.
Él es la existencia de lo Primero y de lo Último,
de lo Exterior y lo Interior.
Él es Su nombre y lo que es nombrado”

El Tratado de la Unidad
Muhyi ad – Din Ibn Arabí

Publicado originalmente en Vida Sana el 20 de noviembre de 2019