Halal, la conciencia ecológica que emana del Corán

Hanif Escudero, del Instituto Halal, incide de nuevo en este artículo de opinión en las similitudes que tienen los términos Halal y Ecológico, ahora de una manera más espiritual y menos técnica.

En buena medida el sentido final del mensaje coránico y el de otras vías espirituales es la autorealización del ser humano y la preservación de la creación divina, por ello es obligado el florecimiento de una mayor conciencia ecológica en el seno de las comunidades islámicas españolas y europeas. El crecimiento de un estilo de vida halal, que responda a las necesidades actuales de las nuevas generaciones, también puede suponer un impulso en la transición ecológica de los países de mayoría musulmana.
En anteriores artículos en los cuales he venido abordando asuntos relacionados con esta temática me he centrado más en la parte técnica y en los procesos de producción y certificación de este tipo de productos y servicios. En el presente escrito, también motivado por la Huelga Mundial por el Clima, pretendo ser más reflexivo, aportando una serie de consideraciones que me parecen de interés para comprender lo próximos que en esencia se encuentran los conceptos Halal y Ecológico, hasta tal punto que podríamos decir que el término Halal representa en buena medida la conciencia ecológica a la que nos invita alcanzar el mensaje coránico y que establecen el mínimo con lo que nos deberíamos conformar los consumidores conscientes y activos que, desde una vivencia musulmana, respondemos a una ética global y real que, por ejemplo, coincide en buena medida con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

EL CUIDADO DE LA NATURALEZA, UNA TAREA DE TODOS  
El medio ambiente, la fauna, la flora y todos los recursos naturales que han sido creados en nuestro planeta y en el Universo son parte de la creación divina y un legado que estamos obligados a cuidar, mantener y preservar al margen de nuestra posición social, cultural o económica.
Los seres humanos, con indiferencia de nuestra práctica espiritual, seamos ateos, agnósticos, cristianos, musulmanes, budistas o no creamos en nada, tenemos la capacidad de distinguir el bien del mal, de saber aquello que es bueno para nosotros y nuestro entorno o aquello que es malo para nuestra salud y el medio ambiente. Los seres humanos tenemos conciencia y eso implica una irremediable responsabilidad a la hora de tomar decisiones que pueden afectar a uno mismo o a los demás.
Los musulmanes en concreto, como creyentes unitarios, que consideramos la unidad divina como un elemento fundamental de nuestra fe, no nos podemos poner de perfil en una cuestión de este tipo y tenemos que afrontar a nivel individual y colectivo una serie de medidas que favorezcan el cuidado del medio ambiente, que además nos harán sentir mejores creyentes y más próximos a Dios.

“Y, entonces, quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá;
y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá”.
Corán. 99:7-8

HOY POR NOSOTROS, MAÑANA POR NUESTROS HIJOS
Está muy bien pensar en verde, utilizar bolsas reutilizables cuando vamos a comprar al supermercado o no tirar toallitas al váter pero la conciencia ecológica que nos sugiere el Corán va mucho más allá de la responsabilidad individual, hasta llegar a aquello que cada uno de nosotros podemos hacer en correlación con la comunidad, la tribu o el grupo con el que convivimos.
No derrochar el agua, utilizar el vehículo únicamente cuando sea necesario, adquirir alimentos de proximidad o prevenir los incendios son acciones que podemos realizar sin excesivos esfuerzos y que aportan un gran valor al ecosistema local en el que nos movemos, pero si somos capaces de articular planes y medidas integrales y globales el impacto y la eficacia de las mismas será mucho mayor. Por eso entre otras cosas hay que tener un mensaje unánime y usar un lenguaje claro y entendible en el cual todos estemos de acuerdo.
En todo caso es significativo que buena parte de las movilizaciones y acciones que se están produciendo para luchar contra el cambio climático están participando estudiantes y movimientos juveniles de los cuales muchos son jóvenes musulmanes. La emergencia climática que vivimos hoy es nuestro presente pero también es el futuro de nuestros hijos por lo que este grito desesperado de los más pequeños cuidadores del planeta supone trascender la ecoansiedad, la econspiración y otras muchas barreras, para ser capaces de articular políticas reales y más efectivas ante este grave problema a nivel mundial.
Es evidente que la inteligencia humana es sensible a esta realidad en la que vivimos pero los diferentes aspectos culturales, la educación o el estrato social-económico en el que nos movemos son factores influyentes que limitan o amplían las posibilidades individuales y grupales que tenemos a la hora de hacer un uso responsable de los recursos naturales.

EL BUEN TRATO A LOS ANIMALES
De los 114 capítulos o surat que componen el Corán, varios de ellos tienen título de un animal: El ganado, la vaca, la abeja, la araña, las hormigas, el elefante, lo cual pone de relieve la importancia de la creación en todas sus manifestaciones, especialmente en el cuidado de otros seres vivos, como son los animales.
En contra de lo que se pueda pensar los musulmanes aman a los animales y tienen una cultura  de relación con los mismos. El caballo, el burro, los pájaros, el gato y otros muchos animales son usados como mascotas, como animales de compañía o como imprescindibles colaboradores en alguna tarea diaria o en el cuidado del hogar. Cualquiera que haya viajado a algún país de mayoría musulmana o que se haya movido entre las comunidades islámicas españolas habrá podido comprobar las palabras que acabo de suscribir.
Durante todo el mensaje coránico se nos recuerda que los animales son seres vivos que  forman parte de la creación y que  tienen sus derechos, exhortando a su cuidado, bienestar y protección, inclusive de aquellos cuya carne  está permitida para el consumo humano. De hecho el sacrificio de los mismos es un acto de conciencia máxima en el cual se acaba quitando la vida a un ser vivo para su aprovechamiento como un alimento puro y permitido.

NO VES que ante Al-lâh se postran cuantos [seres y cosas] hay en los cielos y cuantos hay en la tierra –el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los árboles y los animales?
Corán 22:18

LO PERMITIDO ES LO BUENO
El término Halal se menciona en varias ocasiones en el Corán, haciendo referencia a aquellas cosas o conductas que son lícitas y están permitidas para el ser humano. En la mayoría de las ocasiones en las que se menciona el término Halal se menciona también el término Tayyib, que hace referencia a todo aquello que es bueno.
Esta continua vinculación entre lo permitido y lo bueno implica que la Divinidad ha dispuesto para los seres humanos aquello que es beneficioso para su salud  intentando con ello alejarnos de lo que es perjudicial o dañino.

Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os privéis de las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas pero no transgredáis los límites de lo correcto: en verdad, Dios no ama a los que transgreden los límites de lo correcto. Así pues, comed de las cosas buenas y lícitas que Dios os da como sustento, y sed conscientes de Dios, en quien creéis.
Corán 5:87-88)


El concepto Halal, al rebasar las connotaciones religiosas del término, se ha convertido en una estupenda oportunidad, no solo para los países europeos o americanos, sino también para muchos países de mayoría musulmana que necesitan de los estímulos necesarios para sensibilizar a los comercios y consumidores finales de la necesidad de avanzar hacia un estándar de calidad Halal que permita hacer una necesaria transición industrial y al mismo tiempo competir en el mercado global.

LA COSMOVISIÓN DEL SER HUMANO
El ser humano es un ser creado, parte de algo mayor, algo inabarcable y que intentamos comprender a través de los más bellos nombres de Dios que hacen referencia a atributos divinos: Al-lah,  Ar-rahman, Ar-rahim, As Sabur, etc. Desde una cosmovisión islámica el ser humano es una parte privilegiada de la creación que forma parte de un todo donde la Unidad y la Unicidad son indiscutibles, por lo que ninguna acción consciente está fuera de nuestra responsabilidad y nuestra distinguida posición en el universo, en esta tierra, es un legado que debemos cuidar y proteger.
Esta cosmovisión islámica sitúa al ser humano en una confrontación de la dualidad y en una lucha permanente entre el ego y todo lo demás, obligando a un continuo esfuerzo de purificar nuestra atención, conciencia y sobre todo  la intención de nuestras acciones. Por ello esta cosmovisión nos motiva hacia la práctica espiritual, al recuerdo de Dios como vía amorosa y pacificadora del corazón.
Y todo lo dicho anteriormente no hace más que reforzar el mensaje ecológico del Corán, un mensaje que nos invita a caminar hacia un estilo de vida Halal, una forma de vivir sencilla, sana y realista para el momento y lugar en el que nos encontramos.

“Porque Él es el Primero y el Último, lo Exterior y lo Interior.
Él aparece en Su unidad y se esconde en Su singularidad.
Él es el Primero por Su «perseidad».
Él es el Último por Su eterna permanencia.
Él es la existencia de lo Primero y de lo Último,
de lo Exterior y lo Interior.
Él es Su nombre y lo que es nombrado”

El Tratado de la Unidad
Muhyi ad – Din Ibn Arabí

Publicado originalmente en Vida Sana el 20 de noviembre de 2019