Halal se hace española.

Esta pasada semana España ha dado un paso más hacia la normalización del concepto Halal, con la inclusión de dicho término en el  Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Hasta la fecha lo más cercano que podíamos encontrar era la palabra Jalar, comer con fruición, con mucho apetito y que en ningún caso reflejaba el amplio sentido y uso del término Halal en la actualidad.

La comunidad musulmana ha recibido la noticia con satisfacción pues viene a reconocer no solo las raíces identitarias islámicas de la cultura española sino también la contribución actual de los ciudadanos musulmanes a la España contemporánea. Desde el Instituto Halal, la entidad que lidera el desarrollo de este mercado en España y México ha compartido la importancia de este avance a través de las redes sociales.


(Fuente: Real Academia de la Lengua Española. 2017.)

La palabra Halal aparece en varias ocasiones en el Corán y más de 50 veces, cada día, sólo en Twitter. Ambos datos nos dan una idea del origen y de dimensión actual de un mercado que sólo en España mueve más de mil millones de euros gracias a unas 500 industrias que portan una Certificación Halal para atender el mercado nacional que supone una población cercana a los dos millones, el 4% de la población española. En Europa se estima que hay en torno a 25 millones de musulmanes y unos 1600 millones en todo el mundo.


(Fuente: Estudio Demográfico de la población musulmana. Observatorio Andalusí. 2016. )

La traducción literal de la palabra árabe Halal es permitido o lícito pero si leemos el Corán podremos observar como el término Halal se amplía hasta significar todo aquello que es bueno, aquello que es beneficioso para la salud humana y sostenible para el medio ambiente.

“Te preguntarán qué les está permitido. Di: Os están permitidas todas las cosas buenas de la vida”.  (Corán, 5:4)

Así pues, comed de las cosas buenas y lícitas que Dios os da como sustento, y sed conscientes de Dios, en quien creéis”. (Corán 5:88)

La interpretación que hace la Real Academia de la Lengua sobre el término Halal es bastante certera y se aproxima mucho al significado de su traducción literal del árabe y también a la interpretación que hace el Codex Alimentarius en relación a los alimentos Halal, los cuales define como “los alimentos permitidos en virtud de la ley islámica”.

No obstante la definición de la RAE nos deja varios aspectos muy jugosos para un debate más amplio, como por ejemplo cuando dice “No contrario a la Ley” dando la posibilidad de entender que, en un contexto donde los musulmanes son una minoría y donde no rige la Ley Islámica, hay cosas que podrían ajustarse a dicho significado que hace la RAE cuando realmente no serían considerados Halal, según la Sharia.

Otro aspecto, que incluso se puede llegar a pensar que es un error, es cuando menciona “cerdo, alcohol y conservantes” dado que hay conservantes que son Halal sin duda alguna. Por tanto parece razonable que más bien quisiera decir “cerdo, alcohol y sus derivados”.

En todo caso es muy significativa la inclusión del término Halal en la RAE, las palabras Sharia o Umma, que la han definido como ” La comunidad de los creyentes del Islam”, dado que viene a normalizar aún más la presencia del Islam en España y supone un reconocimiento de la aportación de los musulmanes a la sociedad.


(Fuente: Real Academia de la Lengua Española. 2017.)

Queda por ver el efecto real que puede tener esta definición en todos los procesos de normalización técnica o en los esquemas de evaluación de la conformidad como la Certificación Halal o los test de laboratorio. En principio no parece que vaya a causar grandes cambios sobre los requisitos generales con los que ya están operando los fabricantes de productos Halal y si parece que vendrá a facilitar la normalización de la vida de los ciudadanos musulmanes en España, insha Allah.

El marketing islámico se pone el hiyab

Este mes se ha debatido mucho en las redes sociales sobre el marketing dirigido a la población musulmana y en concreto sobre el uso de la mujer musulmana con Hiyab como icono del llamado Marketing Islámico, a raíz de la presentación de la primera Barbie con el pelo cubierto por un pañuelo y del anuncio que Tesco ha preparado estas navidades para promocionar su pavo Halal ¿Han sido acertados o son un error? ¿Se utilizan los estereotipos más clásicos o son los aspectos más tradicionales e identitarios cuando pensamos en marketing islámico?

En el mundo actual, hoy día, existen decenas de religiones, corrientes de pensamiento y multitud de identidades culturales y sociales que hacen del género humano una especie absolutamente diversa. En los países de mayoría musulmana no están al margen de esta diversidad y de hecho cada día se avanza más en mejorar la gestión de todos estos grupos que se distinguen por nacionalidades, corrientes de pensamiento o diferentes interpretaciones religiosas, entre otros. Sobre ello nos señala Allah en el Corán: 49:13:

“Oh gentes! Ciertamente, os hemos creado a todos de varón y hembra, y os hemos hecho naciones y tribus, para que os reconozcáis unos a otros”

Sin embargo a veces el marketing islámico parece reducirse a una mera apariencia sin valorar en profundidad el significado de ser musulmán, algo similar a cuando una empresa dice que es socialmente responsable porque tiene a un trabajador en silla de ruedas. Sin menospreciar el esfuerzo que hayan podido hacer, hay que decir claramente que eso no es cumplir con la Responsabilidad Social Corporativa al igual que cubrir el pelo con un pañuelo a una Barbie no es hacer Marketing Islámico. ¿O sí?

Vamos a recapitular, para ello os recomiendo que veáis los dos anuncios que han motivado este artículo. ( Barbie / Tesco ). En ambos se usa claramente el pañuelo como elemento identitario de la mujer musulmana, pero no sabemos si los que idearon los anuncios lo hicieron porque pensaban que es una particularidad cultural o más bien una obligación religiosa. A este respecto encontramos en el Corán las siguientes aleyas:

“Oh Hijos de Adán! Ciertamente, hemos hecho descender para vosotros el conocimiento de la confección de vestidos para cubrir vuestra desnudez, y como adorno: pero el vestido de la consciencia de Dios es el mejor de todos.” (Surat Al Aaraf 7:26)

Y di a las creyentes que bajen la mirada y que guarden su castidad, y no muestren de sus atractivos en público sino lo que de ellos sea aparente con decencia; así pues, que se cubran el escote con el velo. (Surat An Nur 24:31)

Más allá de responder a esta pregunta, lo cual requeriría de otro artículo, vemos que el resultado en el primer caso es un producto, una muñeca Barbie diseñada por Mattel a imagen y semejanza de la esgrimista estadounidense Ibtihaj Muhammad, la primera en competir en unos Juegos Olímpicos con la cabeza cubierta. Por lo que ha venido demostrando la compañía Mattel en estos últimos años su apuesta por la diversidad es total por lo que se entiende que hay una visión, una intención positiva de llegar a un perfil de consumidor variado.

Entonces ¿es acertada la acción comercial y el producto diseñado? Quizás sí, si lo contemplamos en un contexto de diversidad donde hay mujeres musulmanas con y sin velo, donde otras mujeres a veces lo llevan y otras veces no, mujeres que en algunos lugares lo llevan y en otros no, y sobre todo que hay mujeres que lo llevan voluntariamente y otras que no, un aspecto este último que, de extenderme, me obligaría a ser un tanto más crítico. Al final, lo que sí es una evidencia para los departamentos de marketing de estas grandes empresas es que muchas mujeres musulmanas se cubren la cabeza con un pañuelo y ante una eventual campaña promocional este hecho no pasa desapercibido e incluso se convierte en el público objetivo pasando a ser el elemento principal que segmenta la acción comercial.

Esta circunstancia tiene una doble lectura, por una parte podemos pensar que han tenido una sensibilidad, muy básica, pero que es significativa dados los tiempos que corren y con el principal valor de apuntar al deseo de apoyar una integración de la diversidad cultural y religiosa. De otra parte se puede interpretar que han tirado del estereotipo, que no les ha importado reforzar el cliché con tal de incrementar sus ventas y que en el fondo no les interesa hacer una reflexión más profunda en la cual se enfrentarían a la dicotomía de la mujer musulmana, con o sin pañuelo, pero ¿Quién sabe, a lo mejor alguna de las anteriores Barbies “era musulmana”?

En el segundo de ellos, el video de Tesco además del uso que se hace de mujeres, todas y cada una de las tres que aparece, incluida una menor, va cubierta con un pañuelo, quizá pensando en no herir ninguna sensibilidad, pero se introduce un elemento de común debate entre algunos musulmanes como es el asunto de las celebraciones y en concreto la celebración de Navidad en contextos donde la  población musulmana es minoritaria.

En el Reino Unido al igual que en España existe una enorme diversidad de confesiones y culturas que han llevado a reconocer por Ley el derecho a la celebración de las festividades por motivos religiosos, así se recoge por ejemplo en el Acuerdo de Cooperación que firmó el Estado con la Comisión Islámica de España, Ley 26/1992, por lo que resulta llamativo un debate en torno a si se deben celebrar y festejar unas fiestas que están en el calendario oficial y que representan una fecha fundamental para la mayoría de la ciudadanía española. A este respecto Allah señala en el Corán:

¿Y quién es más malvado que aquel que impide que se mencione el nombre de Dios en cualquiera de Sus casas de adoración y se esfuerza por arruinarlas? (Surat  Al-Baqara 2:114)

Evidentemente esto no quita que se pueda y se deba trabajar más por hacer efectiva la integración en el calendario oficial de las festividades de las distintas confesiones existentes.

Por tanto podríamos afirmar que la estrategia de marketing seguida por Tesco es acertada en tanto que visibiliza la diversidad religiosa y cultural, al mismo tiempo que invita al encuentro, el diálogo y la celebración conjunta, sin caer en el insulto ni la falta de respeto porque una familia musulmana pueda celebrar la Navidad.

* Artículo publicado originalmente en Webislam